ESCLAVITUDES
La palabra esclavitud nos evoca tiempos remotos y otros no tanto. Son llagas de la historia del hombre que no trepida en someter cruelmente a sus semejantes bajo pretextos étnicos, sociales, culturales, religiosos o de género, siempre con el objetivo de transformarse en sus amos y así servirse de ellos sin límites, por la razón o la fuerza y a cambio de asegurarles un mínimo casi siempre miserable nivel de vida. Egipto, Babilonia, Roma, son sólo tres ejemplos de la antigüedad, los tiempos modernos nos acusan desde las plantaciones de algodón al sur de Norte América, que son parte del tráfico de esclavos negros que llegaron también a Europa y parte de América del Sud. Esclavos por su raza, millones de judíos son exterminados en campos de concentración. Esclavas por haber nacido mujeres, niñas, jóvenes y aún madres y ancianas siguen siendo mutiladas, lapidadas y discriminadas.
Otras formas de esclavitud, más sofisticadas, tejen toda la trama de la evolución del ser humano. Es la esclavitud que se sustenta en el poder que algunos han alcanzado a través del dinero, de las influencias sociales y políticas. Son es esclavitudes camufladas incluso de bien público o encubiertas bajo ropajes de afecto, protección y ayuda. Es la esclavitud de tantas mujeres que viven atrapadas por el alcoholismo, la drogadicción y el maltrato de sus parejas.
Es la horrenda esclavitud de niñas obligadas por sus propias madres a aceptar la violación de sus padrastros, o que son enviadas a la calle a mendigar o prostituirse, siendo sometidas a severos castigos si no cumplen las metas.
Son seres doblemente abusados por una sociedad, que a través del discurso político, de frases de oro amalgamadas en la Constitución, les aseguran libertad, dignidad, igualdad, que a través de los medios de comunicación observan la polaridad de los mundos, al mismo tiempo en que en un lugar los niños se transforman en bombas humanas, en otros iguales niños se recrean en la fantasía de los juegos, la ilusión y la magia. Siempre aparecen nuevas formas de esclavitud a través de renovadas generaciones de armas para la guerra, drogas, e incluso desarrollo científico y biológico, que no necesariamente hará al ser humano, más libre y más humano. La robotización es también un virus contagioso, que cuando invade la psiquis, nos transforma en los más esclavos de los esclavos. Nos habrán puesto cadenas invisibles a nuestro libre albedrío.
Willi Kaufmann Cabiol
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